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Aunque abundantes yacimientos arqueológicos y testimonios históricos hablan a las claras de la importancia que
alcanzaron los asentamientos celtas y romanos, no sería hasta los siglos XII y XIII cuando se configure propiamente la
villa de Viveiro, tal como la entendemos en la actualidad. El desarrollo económico experimentado en esta época se
prolongó a lo largo de los siglos XIV y XV, quedando acreditada su pujanza por el carácter gremial de algunas de sus
más antiguas calles -da pilitaria o da zapatería- por ejemplo, que revela el característico perfil social y económico de las
mejores poblaciones medievales.
Del abolengo y relevancia histórica de esta ciudad dan buena muestra igualmente las profundas huellas que destacados
linajes aristocráticos -los Vivero, Cervo, Pedrosa, Andrade, Pardo de
Cela...... han dejado en el perfil urbano de Viveiro.
Perduran, por ejemplo, algunas de sus grandes casas, de sus armerías esculpidas sobre piedra y, en especial, alguna de
sus obras pías y fundaciones religosas, como el convento de la Concepción, que dotó y fundó Doña María de las Alas
Pumariño (+1601), o la capilla del Ecce Homo, llamada también de La Misericordia, que fue levantada a expensas de D.
Rodrigo Alonso Alfeirán (+1608).

El románico dejó también importantes huellas en las tierras de la ciudad; destacan las iglesias de San Pedro,de Santa
María y la antigua conventual de San Francisco. Trazas románicas y ojivales pueden también descubrirse en la iglesa del
convento de las dominicas de Valdeflores, en Xunquera. Otro testimonio igualmente caracterizado de la gran herencia
medieval de Viveiro es el largo puente sobre el Landro, ampliado con toda grandeza en los siglos XV, XVI y XVIII.

Iglesia de San Pedro,de estilo románico, erigida durante el siglo X; se halla
en la parroquia de San Pedro, a cinco kilómetros del centro de la ciudad.
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Otro tanto es lo que proclaman también los restos del antiguo circundo amurallado, antaño concebido tanto para la
defensa frente a los ataques exteriores como para el aislamiento de sus vecinos en tiempos de peste. Los restos de su
muralla, que a pesar de su importancia y solidez sucumbió como tantas otras ante la mal entendida modernidad del
pasado siglo, son fácilmente localizables en el circundo de la antigua villa, aunque casi siempre figuren incorporados a otras
pequeñas edificaciones. A pesar de todo, todavía permanecen en pie tres de sus seis primitivas puertas: la del valado, que
muestra su origen románico; la de la villa, construida en 1217; y la del
castillo del puente, también llamada de Carlos v, que es la insignia del Viveiro monumental actual, sobre la que se conservan esculpidas las armas imperiales del monarca,
las primitivas del Reino y las propias de la ciudad.
Por lo demás, los solos nombres de algunos vástagos de aquellos linajes todavía resuenan como símbolos de la pequeña
historia de la ciudad de Viveiro: la venerable doña Constanza de Castro (+1498), beatificada por la tradición popular tras
la aparición de su cuerpo incorrupto en la iglesia de San Francisco, más de cien años después de su muerte; doña María
Sarmiento (+1563), fundadora del famoso Colegio Insigne de la Natividad de nuestra Señora, donde pasado el tiempo
habrían de estudiar muchos de los más ilustres hijos de Viveiro, especialmente durante el pasado siglo: Castro Bolaño,
Trelles Noguerol, Vicente Manuel Cociña, y sobre todos, Pastor Díaz (+1863), el llamado príncipe del romanticismo
español, miembro de la Real Academia Española de la Lengua y poseedor además de una larga y brillante trayectoria en
la Administración del Estado de mediados del siglo pasado; una estatua en su honor preside la Plaza Mayor de la ciudad.

Iglesia de Santa Maria,construida en la segunda mitad del siglo XII, muestra
hermosas trazas románicas: la planta basilical, las capillas laterales, el arco
peraltado que da paso al presbiterio, o el ábisde dividido, al exterior, con
semicolumnas que dan espacio para tres vanos abiertos. Conserva en su interior,
además, reliquias traídas de Roma y muy valiosos objetos de culto, como la
bellísima cruz procesional del siglo XVI.

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